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25 may. 2011

Sonidos

Al irme me gritaste: "¡Date prisa!” Salí corriendo, no porque hubiera ninguna prisa, sino porque todo lo que me rodeaba corría: la iridiscencia de los arbustos, las sombras de las nubes sobre la húmeda hierba, las violáceas flores que se escabullían en una hondonada para salvar la vida antes del azote del segador.”
Vladimir Nabolov: Sonidos (cuento inédito)

24 may. 2011

Madame Bovary

...Caían las sombras de la tarde, el sol horizontal que pasaba entre las ramas le deslumbraba los ojos. Por un lado y por otro, en torno a ella, en las hojas o en el suelo, temblaban unas manchas luminosas, como si unos colibríes al volar hubiesen esparcido sus plumas. El silencio era total; algo suave parecía salir de los árboles; Emma se sentía el corazón, cuyos latidos recomenzaban, y la sangre que corría por su carne como un río de leche. Entonces oyó a lo lejos, más allá del bosque, sobre las otras colinas, un grito vago y prolongado, una voz que se perdía y ella la escuchaba en silencio, mezclándose como una música a las últimas vibraciones de sus nervios alterados.

Gustave Flaubert
 
¿Por qué dar tanta importancia a un instante, si ya no habrá memoria, ya no habrá tampoco reparación?

Simone de Beauvoir